Iglesia del Santísimo Sacramento
Avenida Manuel Antonio Matta, Santiago · Monumento Histórico Nacional
Historia
Los inicios de esta iglesia tienen relación con las hermanas de la Caridad del Buen Pastor, llegadas desde Francia el año 1885 y que se entrelaza con la historia de los templos del Buen Pastor, de calle Rivera en la comuna de Independencia, y el de San Pedro, ubicado en calle Mac Iver en el centro de Santiago, todas pertenecientes en una primera instancia a esta misma congregación. El primer emplazamiento donde se establecieron las hermanas fue en San Felipe, su inicial casa. Un par de años después llegan a Santiago, instalándose en la casa de calle Rivera, donde se encuentra actualmente la Iglesia del Buen Pastor.
Su tercera casa se creó en 1888, abriéndose a la comunidad en marzo de 1890. Fue Pedro Fernández Concha, familia muy cercana a las labores de las hermanas del Buen Pastor, quien cedió aproximadamente 18.900 metros de tierras de la chacra El Carmen para que se construyera la casa y la nueva iglesia, que posteriormente donó a la congregación de manera oficial a través de escritura pública, el 2 de enero de 1901. Este traspaso ocurrió paralelamente con las obras impulsadas en el sector por el intendente de Santiago Benjamín Vicuña Mackenna, quien creó el “Camino de Cintura Oriente” (actual Avenida Vicuña Mackenna) y el “Camino de Cintura Sur” (actual Avenida Matta), donde se encuentra ubicado el templo.
Una vez concluida la casa de acogida, se inició la construcción de la iglesia del Santo Sacramento. El Obispo Mariano Casanova presidió la ceremonia con la cual se puso la primera piedra de esta obra, el 8 de noviembre de 1891. Pedro Fernández Concha contrató al arquitecto francés Emilio Doyère para estar a cargo del proyecto.
El 8 de septiembre de 1896 se inauguró, consagrando el templo al Santísimo Sacramento, mediante una gran y solemne ceremonia presidida por Mariano Casanova y un numeroso clero. También se encontraba presente la madre María de San Agustín de Jesús (Josefa Fernández Concha), visitadora de las casas de la congregación por encargo de la Superiora General.
Según los escritos, antes de comenzar la celebración y posterior fiesta, un gran número de personas desamparadas y sumidas en la pobreza comenzaron a llegar al lugar, haciendo ingreso al templo y sentándose en los lugares exclusivamente reservados para los invitados. Uno de los hijos de Pedro Fernández Concha le hace saber a su padre la situación y que no se encontraban disponibles más asientos. Él, que sentía cercanía a los más humildes, le respondió:
Finalmente, la “Adoración de las 40 horas” marcó el fin de las celebraciones de la inauguración del templo.
Al ir en creciente aumento el flujo de personas, se comenzó la construcción, el 18 de noviembre de 1891, de la sección del “Departamento para arrepentidas”, ubicado al costado oriente de la iglesia, sumándose a la sección ya realizada de “personas distinguidas o conocidas que necesitaban rehabilitación”.
En 1900 nuevamente se amplía la capacidad de la congregación en ese terreno, siendo aprobada la construcción de una escuela correccional, a expensas del gobierno pero en los terrenos del Buen Pastor. Fue el Obispo Rafael Fernández Concha (hermano de Josefa) quien se encargó por algún tiempo de la confesión.
El 9 de marzo de 1906 se realizó el solemne traslado del Santísimo Sacramento, dando por terminado el embellecimiento del templo. Sin embargo, comenzaron obras de mejoramiento de las instalaciones del monasterio: se agregó una sala de labor y otra de dormitorio en el Departamento de arrepentidas y se amplía el lavadero, ajustándose a la nueva cantidad de personas.
El terremoto del año 1985 la dejó con severos daños, por lo que al año siguiente se declara Monumento Histórico por “sus relevantes méritos y calidad arquitectónica”. Así, posteriormente, en el año 1996 se aprueba la remodelación del templo, reestructurando la torre principal y mejorando el interior. El terremoto del año 2010 la deja nuevamente con daños, permaneciendo cerrada y sin actividad religiosa mientras se reunían los fondos para su restauración. Restaurada, hoy se encuentra en funcionamiento desde el año 2025. Actualmente pertenece a Gendarmería de Chile, cedida en comodato, y es su templo institucional.
Imágenes de la misa inaugural luego de su restauración.
Arquitectura
Construida en ladrillo hecho a mano para la torre y nave central, y adobe para las naves laterales, al acercarse desde el exterior a la iglesia del Santísimo Sacramento se aprecia de inmediato su gran torre de entrada, que destaca dentro del paisaje de la zona por su clara influencia gótica: sobresalen los arcos ojivales de la entrada, con el principal descansando sobre dos columnas, cada una sobre pedestales. Este arco de entrada remata en una triangulación coronada por la figura del Buen Pastor —Cristo llevando una oveja en sus hombros—, que simboliza la dedicación, el cuidado y el sacrificio que hace Jesús por su rebaño. Este es el emblema de la congregación a la cual originalmente pertenecía el templo.
Desde ese lugar comienza la torre, de volumen cúbico, construida con ladrillos a la vista, donde se observan las dos grandes ventanas rematadas por arcos ojivales y un vano circular coronado por 5 pequeñas ojivas que sirven de tragaluces para la torre. La corona el campanil, con sus respectivos ventanales, coronado por un chapitel. La influencia medieval se encuentra visible en este conjunto al observar las torres octogonales adosadas a cada lado de la torre mayor, que el posterior estilo neogótico no recogió como parte de su estilo.
El interior del templo es de una sola gran nave, construida de ladrillo, rematada por un techo con bóveda de crucería cuatripartita que remata en hermosas claves decoradas. Las nervaduras descansan sobre columnas compuestas triples adosadas a lo largo de los muros laterales. Al final de la nave se encuentran, a ambos lados, espacios para altares menores. Separada por un gran arco ojival se encuentra el altar, iluminado por un juego de vitrales dobles en el muro posterior, los cuales forman en su separación una cruz. A ambos lados, los muros realizan un corte en ochava de 45 grados, separados del fondo por columnas compuestas triples, las cuales poseen en su centro una hornacina que contiene una figura angelical cada una.
Si bien actualmente se encuentra bloqueada, la iglesia posee un transepto al nivel del altar, transformado en el crucero del templo, coronado por una cúpula nervada.
Ornamentación
El espíritu gótico invade el interior de este templo. Desde un comienzo, las puertas de madera recrean esta ambientación con sus decoraciones ojivales en la misma madera, acompañadas por pequeñas columnas salomónicas que rematan en arcos ojivales.
Los muros de la nave se encuentran divididos en paños, separados por columnas compuestas triples adosadas al muro. La zona baja del muro está decorada por un tono pastel de la gama de los amarillos. Se separa horizontalmente por una moldura calada con forma de arcos ojivales lobulados, que da paso al resto del muro pintado con motivos de flores de lis y lunares. A través de esta zona del muro se pueden observar pequeños retablos con imágenes del Vía Crucis y una serie de hermosos vitrales dedicados a diferentes santos.
Así, mirando al altar, en el muro izquierdo se encuentran:
Muro izquierdo
Muro derecho
Todos ellos se encuentran enmarcados por columnas soportadas por hermosos querubines de alas doradas y rematados por arcos ojivales. Sobre las columnas compuestas triples descansa la hermosa bóveda de crucería tetrapartita. Las nervaduras, que nacen de los capiteles de estas columnas, recorren la bóveda hasta llegar a la clave, hermosamente decorada. Todo esto ornamentado con iconografía sacra, bordes y guirnaldas decorativas en pintura dorada.
El altar sigue en la misma línea ornamental. Posee una hermosa estructura de mármol para albergar al Santísimo, completamente decorada con elementos al estilo gótico, como arcos ojivales y lobulados y un pináculo bastante alto, exaltando la búsqueda de la altura que planteaba el estilo. Su cúpula es nervada y remarcada en sus bordes con pintura dorada.
En el ábside, detrás del altar, lo corona un vitral con una hermosa representación de la escena de la Crucifixión: a la izquierda se aprecia la figura de la Virgen María, a la derecha a San Juan. Las cuatro partes del vitral están separadas por la forma de la cruz de Cristo. En la parte inferior del vitral, que coincide con la base de la cruz, se aprecia un cráneo haciendo alusión al lugar donde Cristo fue crucificado: el monte Gólgota (del cráneo o calavera). Como en el resto de la decoración, remata en arcos ojivales. Los dos vitrales forman entre ellos una cruz central que los divide. A ambos lados, en los muros en ochava, hay una hornacina que contiene una figura angelical, sostenida por cabezas de querubines y rodeada por dos columnas que sostienen un arco conopial.
Universidad de Chile
Emilio Doyère Rouvières
Arquitecto del templo
«Don Emilio llegó a Chile desde su país natal, Francia, en 1890. Hijo de un hombre de ciencias, profesor de Higiene y Química en la Escuela Central de París, siguió, por consejo de su padre, los cursos de matemáticas especiales, considerados por éste como base fundamental para cualquier profesión, aun las de orden artístico. Por eso su ingreso a la Escuela de Bellas Artes de París sólo se produce cuando cumplía 21 años, en 1863.
Así, su labor en Chile se desarrolla a partir de una amplia experiencia profesional en Francia, donde colabora con importantes arquitectos como Emile Boeswildwald, con quien participa, durante nueve años, en la restauración de la Catedral de Bayona. Fue nombrado posteriormente Arquitecto Jefe del departamento de los Bajos Pirineos, y además Arquitecto de los Monumentos Históricos. Se puede atribuir a Emilio Doyère el mayor protagonismo en la introducción del historicismo goticista en nuestro país. “Alumno en el Beaux Arts de destacados maestros, como Questel y Laisné, era partidario de las ideas de Viollet-le Duc en relación con la restauración de los edificios góticos”.
Paralela a sus labores académicas en la Universidad de Chile, en la que le cupo destacada participación en la fundación de la Escuela de Arquitectura, fue autor, entre otras, de las Iglesias del Santísimo Sacramento de la Congregación del Buen Pastor en Avenida Matta y la de San Pedro, de la misma orden, en Mac Iver; “pero su obra cumbre es el Palacio de los Tribunales de Justicia (1905–1930), en donde despliega su mejor dominio del trabajo mixto del ladrillo y el hierro, tan impulsado por Viollet-le Duc”.» Texto citado de: P. Basaez Y. (coord.), 150 años de historia de la arquitectura en Chile, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile, Santiago, 1999. Publicado en: Boletín Académico de la Universidad de Chile, “Grandes Personalidades”.
Martínez, Leticia y Díaz, Cristian. 2014. Iglesia del Santísimo Sacramento. Lo que no vemos. Iglesias de Santiago: Un lugar de encuentro con nuestro patrimonio. www.iglesiaspatrimoniales.cl/santisimo-sacramento
Gachón, Andrés. En: Martínez, Leticia y Díaz, Cristian. 2014. Iglesia del Santísimo Sacramento. Lo que no vemos. Iglesias de Santiago: Un lugar de encuentro con nuestro patrimonio. www.iglesiaspatrimoniales.cl/santisimo-sacramento
